Perú | Tierra de contrastes

Perú | Tierra de contrastes

  27 Mar 2015

Por: Pedro Bottom

De Perú, me quedo con la riqueza humana de la gente sencilla…| Bitácoras Viajeras
Contraste. Si hay algo que caracteriza al Perú son las diferencias. Es una realidad capaz de ser percibida por cualquiera. Pese a que mantengo la deuda de conocer la selva, el paso de la costa desértica a la sierra sobreabundante es suficiente para adentrarse en el misterio de un país en que el norte y sur son algo secundario. Lo que cuenta es el camino que traza el paso del sol. De oriente a occidente se aprecian las particularidades de cada zona geográfica. Así es posible contemplar las maravillas de un territorio con atributos únicos.
 
Hermosa vista de una tierra rica y generosa. | Bitácoras Viajeras
Las luces y sombras reflejan la diversidad de una tierra rica y generosa. Rica comida, ricos paisajes, rica cultura y sobretodo, riqueza humana.  Sí, humana antes que económica, porque uno de los contrastes que aparecen son aquellos entre la pobreza material de muchos y la prosperidad de algunos pocos. Sin embargo, me quedo con la riqueza humana de la gente sencilla, quienes comparten lo que tienen con cariño y, a veces, con excesiva generosidad. Tal vez esto sea más importante, ser más humanos antes que más ricos.
 
La disparidad geográfica y social se une a la de las construcciones. Edificios coloniales se asientan sobre la maravillosa piedra inca, tallada con gran precisión. Se trata de una mezcla que cuesta enjuiciar. Se escuchan por las calles los grupos que rechazan totalmente a los “descubridores” europeos, mientras que un grande como Neruda afirma que los españoles “se llevaron el oro y nos dejaron el oro… Se lo llevaron todo y nos dejaron todo[1]. No quiero emitir un juicio, pero sí manifestar mi asombro frente a las distintas miradas que se posan sobre un mismo fenómeno, que nos guste o no, dio origen a lo que hoy conocemos.
 
Encontramos también en el Perú cierta oposición que se nos muestra como forasteros. Al andar, por ejemplo, por el centro de Cusco, da la impresión de estar en un aeropuerto más que en una ciudad peruana. Sencillamente los extranjeros sobreabundan. Totalmente distinto es pasar por otras ciudades de la sierra con menos vitrina que el ombligo del mundo inca.
 
Un recuerdo típico de Perú | Bitácoras Viajeras
Quizás para viajeros más experimentados sea algo cotidiano, pero no me deja de llamar la atención que la catedral de Lima – al igual que otras iglesias – haya dejado de ser un lugar de culto, siendo ahora un simple museo. Magnifico por cierto. Lamentable o admirable, no lo sé. Hay muchos templos cristianos que dan cuenta de un pasado “glorioso” y ciertamente criticable. Quizás la fe dio paso a la historia en estas construcciones formidables, pero no desapareció, sino que simplemente se trasladó hacia donde viven los creyentes.
 
Sin duda que la Pachamama junto al esfuerzo humano han dado abundantes y variados frutos. Cientos de variedades de papa y maíz dan cuenta de la fecundidad del suelo Inca. Es quizás la forma más fácil, y no por eso menos importante, de apreciar la riqueza que posee una nación que vive de lo que entrega la madre tierra y deleita a todos los que por ella pasan.
 
Las riquezas del suelo Inca | Bitácoras Viajeras
Así es como Perú me deja con un sabor extraño. Si bien es agradable, queda un gusto de misterio en la boca, el que requiere ser rumiado y anima a probarlo una vez más, a fin de comprender como se funden tantos elementos diferentes en un mismo país y exige apreciar los diversos matices existentes. Se trata de un contraste que sorprende, que choca, pero que aun así encanta.
 
Por: Pedro Bottom

 


[1] Pablo Neruda, Confieso que he vivido. La palabra. 
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